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sábado, 27 de agosto de 2016

Las mujeres y el poder de lo femenino




"Tenemos los pechos para amamantar, tenemos los brazos para acunar, tenemos palabras para explicar, tenemos un cuerpo para cobijar, tenemos el útero para recibir, tenemos brillo interior para resplandecer, tenemos orden para organizar, tenemos la paciencia para esperar, tenemos la profundidad para comprender, tenemos la alegría de enseñar, tenemos la constancia para ver crecer, tenemos la locura de morir para parir y de renacer para vivir, tenemos la imaginación de los sueños y la transparencia del universo para compartir.

Depende de la decisión consciente de cada mujer, que todo individuo que entre en contacto con nosotras continúe su viaje más y mejor nutrido después de habernos relacionado. Las mujeres estamos hechas a imagen y semejanza de la tierra: generosas, húmedas, fértiles y receptivas. Y si ese no fuera el caso, revisemos la distancia que hemos erigido entre nuestro "yo interno" y nuestro "yo engañado". Porque se trata de una equivocación que merece ser reparada."

Laura Gutman, "La Revolución de las madres"

miércoles, 30 de mayo de 2012

Doulas: sostén y acompañamiento amoroso



Una doula es una mujer que acompaña a otras mujeres en el maravilloso e intenso viaje de la maternidad. Su función es la de brindar apoyo, orientación y acompañamiento, tanto a nivel físico como emocional y espiritual, durante todo el proceso de gestación, desde de la concepción y más allá de la crianza.

Desde su experiencia, saberes y conexión con la  sensibilidad femenina, ofrece a la mujer distintas alternativas para poder vivenciar el embarazo de una manera más consciente, plena y saludable. Para ello se ocupa de acercarle toda la información necesaria, despejar prejuicios y liberar temores innecesarios, alentándola siempre a confiar en la sabiduría de su propio cuerpo y animándola a ser la protagonista de ese gran momento junto con el nuevo ser en camino. 

Una doula ofrece un sostén para la mamá y, si así lo desean ambos, para la pareja de padres, facilitando esa conexión con la Madre que late en el interior de cada mujer y, que más allá de cualquier circunstancia, siempre resulta ser la mejor mamá para ese bebé.

Lic. Analía Arrighi
Psicóloga especializada en Parejas, Maternidad y Crianza.
(15) 3281-7298
Atención en consultorio (Zona Norte) y a domicilio. 
Grupos de Mujeres. Talleres para padres y embarazadas.  


sábado, 25 de febrero de 2012

Nuevos Grupos para Mamás


Grupos de encuentro y reflexión
para mamás de bebés y niños pequeños



Un espacio de contención y escucha, donde poder hablar con otras mamás de lo que nos pasa, sentirnos acompañadas y comprendidas. Una oportunidad para descubrir juntas los tesoros que, con la llegada de cada hijo/a, nos trae la maternidad.

Cada encuentro compartimos, además de un tecito y algo rico, vivencias y experiencias en este proceso de “ser mamá”: alegrías, temores, tristezas, incertidumbres y aprendizajes vitales, en un entorno amoroso y facilitador.

Coordinan: Lic. Liliana Krasevac (Psicopedagoga-Docente-Doula) y
Lic. Analía Arrighi (Psicóloga-Doula)

El abordaje que ofrecemos integra, desde una mirada integral del ser humano, nuestros diferentes recorridos en lo profesional y terapéutico: Trabajo biográfico (Antroposofía); Crianza (Laura Gutman); Psicología Jungiana, Carta Natal (Astrología), entre otros.

Llamanos para reservar tu lugar en el grupo:
15-6402-1062 (Liliana)/ 15-3281-7298 (Analía)

Comenzamos en Marzo!!!
 Espacio “El Cuenco” (Florida- Vte. López)

domingo, 11 de diciembre de 2011

"Los Niños y la Nueva Conciencia" - Video

Ciclo de charlas abiertas a la comunidad

Maternidad y Crianza

"Ser papás, dar de nuevo"
Del caos a la comprensión del niño pequeño

Lic. Liliana Krasevac y Lic. Analía Arrighi

Para ver el video de la 1ra. charla de este ciclo organizado por Agartam Argentina, clickear aquí: http://vimeo.com/32756304

martes, 11 de octubre de 2011

Maternar, criar, educar. Cómo ser facilitadores del proceso evolutivo de nuestros niños.

En el mes de las madres, este martes en nuestro programa de radio -una vez más- el tema será: los niños a la luz de una nueva conciencia.
En esta época de cambios acelerados y profundas transformaciones, quienes asumimos el rol de madres-padres-docentes, más allá de los saberes acerca de la crianza y/o la educación formal que tengamos, una y otra vez nos enfrentamos con dificultades e incertidumbres en la compleja y maravillosa tarea de acompañar conscientemente el despliegue y crecimiento de estos seres, pequeños, tan sólo en sus dimensiones físicas.

Tendremos la visita especial en el estudio de Liliana Krasevak*, quien además de ser mamá de una hermosa niña y “una mujer buscadora, siempre en movimiento interior y muy obediente a mi intuición” tal como ella misma se define, es psicopedagoga, doula de Crianza (ex-equipo de Laura Gutman), docente en Nivel Inicial y egresada del Seminario Pedagógico Waldorf, entre otros de sus recorridos.

Estaremos conversando acerca del desafío que implica ser madres y padres hoy, de la preparación durante el embarazo, de las alternativas para un parto respetado y sin violencia, del puerperio, la crianza y los límites “con amor”, de las diferentes alternativas en materia de educación y, esencialmente, de cómo facilitar el proceso evolutivo de los niños (y el nuestro!) poniendo todos nuestros conocimientos y experiencias al servicio del corazón.

Como siempre los invitamos a acompañarnos y participar con sus consultas, comentarios e inquietudes. No faltará calidez y buena música. Los esperamos!!!

*Para quienes quieran contactarse con la Lic. Liliana Krasevac pueden enviarle un email a: lilianakrasevac@yahoo.com.ar o contactarse en vivo durante el programa (17hs, Argentina) a través de: www.mantrafm.com.ar o vía skype (mantrafm).



jueves, 1 de septiembre de 2011

Palabras de amor para momentos de tristeza


Como papás a la mayoría nos cuesta hacernos cargo de nuestras propias emociones. Especialmente aquellas que por alguna razón hemos decido que nos son "buenas" y que, por todos los medios, tratamos de mantener a raya desde la conciencia.
Para algunos será la ira, el enojo o la alegría desbordante, pero, culturalmente, una de las emociones que más nos cuesta aceptar es la tristeza. Y cuando tenemos niños en casa, el mundo emocional está todo el tiempo haciéndonos primeros planos, poniéndonos en foco con lo real, aquello que verdaderamente nos atraviesa el cuerpo y brota de nuestro corazón, desafiando sistemáticamente todo freno proveniente de nuestra mente racional.

Este texto de Laura Gutman, una de mis maestras, me llegó "oportunamente" ayer. Estaba justo  dandole algunas vueltas de tuerca a este asunto de cómo acompañar a nuestros pequeños en momentos de pérdidas o despedidas sin teñirlos absolutamente con nuestra historia personal-familiar no resuelta. Fue una de esas pequeñas y cotidianas sincronicidades que tantas veces desestimamos, pero que cuando las podemos reconocer resultan ser tan enriqucedoras para el alma. Así que aquí va:

"Toda escena dolorosa necesita palabras de amor"

"Escenas dolorosas, casi todos hemos atravesado. Si revisamos nuestras infancias, encontraremos más de una: la muerte de un ser muy querido, el divorcio controvertido de nuestros padres, el accidente de un hermano, la enfermedad interminable de nuestra madrina o el cambio brusco de residencia perdiendo el contacto con amigos y vecinos. Creemos que nuestras vidas han estado signadas por esos hechos dolorosos o como mínimo, que han sido determinantes en nuestro devenir. Sin embargo muchas veces, lo más traumático no ha sido el acontecimiento en sí, sino la falta de palabras que han inundado con silencio esas situaciones sufrientes. Puede suceder que recordemos la muerte de nuestra propia madre y supongamos que todos nuestros problemas provienen de esa pérdida. Sin embargo, lo peor fue el desamparo y la soledad con el que hemos atravesado ese período, o que nadie nos haya hablado ni explicado qué es lo que sucedía, o las mentiras en las que las personas grandes se refugiaban, o la tergiversación de la realidad que nos dejaba desprovistos de comprensión y resguardo.

El aislamiento al que nos han sometido siendo niños, la dejadez y la falta de contacto emocional, es lo que verdaderamente nos ha dejado huérfanos.

No es terrible que alguien se muera. Lo terrible es dejar a un niño solo, tremendamente solo con su soledad.

Por otra parte, no hay acontecimientos totalmente negativos. Desde nuestra subjetividad, un hecho doloroso lo podemos vivir como “negativo”, pero no es verdad que objetivamente sea así. Por eso, es imprescindible que los adultos busquemos el sentido amplio y perfecto que cada suceso lleva implícito. Y ofrezcamos a los niños toda nuestra comprensión, toda la lógica e incluso toda la alegría que una pérdida trae consigo, si aprendemos a esperar. Las palabras que nombran lo que pasa, el cariño que el niño recibe aún en medio del dolor, el cuidado y la escucha; se convierten en tesoros. Al punto tal que en el futuro, el niño podrá recordar ese momento de pérdida, como el de mayor riqueza espiritual de su historia."

Laura Gutman.

miércoles, 6 de julio de 2011

El camino de la trascendencia



"El propósito -creo yo- de todo proceso terapéutico, es ir abordando el camino hacia el Sí Mismo Superior, es decir, hacia esa parte de nosotros mismos que anhela trascender mientras intenta comprender cuál es su función a favor del prójimo. Habitualmente partimos de un lugar simple: de un problema personal o de un sufrimiento mundano -cosa totalmente legítima- con el fin de contactar con el Sí Mismo Auténtico, ése que se encuentra escondido detrás de nuestro personaje. Todos usamos máscaras en la vida cotidiana, es la imagen positiva pero falsa, de cada uno de nosotros. Por debajo, reside la sombra. Contactarse con el Sí Mismo Auténtico, no nos garantiza un estado de dicha o beatitud, sino simplemente la posibilidad de vivir nuestra vida con los dolores y las alegrías sin tener que ocultarlos. Desde niños, hemos aprendido a vivir una fachada para no hacer enojar a nuestros padres o para responder a lo que ellos esperaban de nosotros. Por eso, ahora será necesario modificar los condicionamientos que arrastramos desde entonces. Quienes acompañamos procesos de encuentro con la propia sombra, sabemos que a menudo nos encontramos “dando permiso” a otro adulto para que se otorgue el derecho de vivir como quiera, sin continuar respondiendo a los deseos inconscientes de mamá o papá. Es posible que haya partes de su sí mismo que no fueron reprimidas pero que sencillamente nadie estimuló. Hay personas que necesitan permiso para autoafirmarse, otras para reconocer sus aspectos más vulnerables. En todo caso, hacerles ver que lo que sea que encuentren en su interior, es válido y merecen vivirlo, puede ser el primer paso para conectarse nuevamente con las partes del sí mismo que habían rechazado.

Ahora bien, incluso en este proceso de contactar con el Sí Mismo Auténtico, no tenemos garantizado el contacto con el Sí Mismo Superior. Mirar nuestra sombra no trae implícito la trascendencia ni la fusión con la Totalidad. Hay aún mucho camino por recorrer. Cuando sentimos que estamos hechos de la misma esencia que el resto del Universo y que formamos parte de algo más vasto que nosotros mismos, el Sí Mismo Superior nos anima a usar nuestra energía en aras de algo mayor. Es allí cuando nos vemos inclinados por el servicio.

Todo esto parece bonito pero requiere muchísimo trabajo y dedicación. También es preciso reconocer cuándo la espiritualidad funciona como un refugio infantil, en lugar de ser consecuencia de haber entrado en contacto -previamente- con el Sí Mismo Auténtico. Muchas personas -en nombre de la espiritualidad- reprimimos lo que creemos que hay de negativo en nosotros. Pero en esos casos, no será posible trascender ni dominar nada, ya que simplemente, estamos asustados. Hay una delgada línea, entre trascender y reprimir. Es ridículo creer que dominamos algo cuya existencia hemos negado. Antes tenemos que haber aceptado el dolor, la rabia, la frustración o lo que sea, porque son partes de nuestro sí mismo. Tenemos que convivir con nuestra sombra, con el desamparo, con el dolor por aquello que no obtuvimos o por la esperanza que mamá nos quiera tal como hubiéramos necesitado. Desde mi punto de vista, es indispensable que transitemos los aspectos oscuros de nuestra identidad, de la mano de alguna persona experimentada, generosa, sabia y contemplativa. La construcción de la biografía humana es una manera posible. No es la única ni la mejor. Todos los sistemas de indagación, funcionan como “hojas de ruta” para guiarnos en el proceso hacia el conocimiento interior. Una vez abordada nuestra historia personal y nuestro entramado familiar, el rol que hemos ocupado, los beneficios de nuestro personaje y los juegos vinculares; entonces sí, en profunda comprensión de nuestra realidad emocional, quizás estemos en condiciones de trascender, poniéndonos al servicio de la humanidad."

Laura Gutman


lunes, 6 de junio de 2011

La Ley del amor


Un día como hoy, hace 3 años, llegó a este mundo un ser maravilloso que nos eligió para que, junto con su papá, seamos sus guías en este viaje por el planeta Tierra. Mirando hacia atrás todavía no termino de creer cuánta transformación trajo a mi vida. Cuánta gracia, cuánta apertura, cuántos aprendizajes... Cómo lo hice? Cómo pudimos con tanto? Una sola palabra puede acercarse a esa inmensidad de sensaciones: Amor.

La Ley del Amor

El amor te da fuerza para unir lo finito con lo infinito.

El amor te da fuerza para confiar

en todo en vez de no hacerlo en nada.


El amor pone a tu alcance la fuerza de la oración

que te une a tu Creador.

El amor te aporta grandeza

para que seas todo lo grande que puedes ser.


El amor te sostiene, te aporta experiencia

y te pone en contacto con tu propio infinito

para que seas cada vez más bella, generosa y dichosa.


Yogui Bhajan

lunes, 25 de abril de 2011

¿Me lo podés decir con amor?

Hace unos días, en una reunión padres del jardín de mi hijo, hablando acerca de esos aprendizajes que nos traen a diario nuestros niños con su sensibilidad, transparencia y apertura, una mamá compartía con una mezcla de orgullo y asombro una anécdota de su pequeño de 4 años.


Iban viajando en un remis, el niño jugando y sin darse cuenta golpeó con el pie un par de veces la parte de atrás del asiento del chofer. El hombre enojado se dio vuelta y de muy mala manera lo retó: “¡¡¡Nene podés dejar de patear!!!” El niño lo miró y reconociendo su error respondió: “Está bien, pero ¿me lo podés decir con amor?”
Qué importante es lo que les ofrecemos como ejemplo en nuestra vida cotidiana. Son como esponjitas. Energéticamente ellos absorben todo lo que les entregamos –sin filtro- cada día, a cada momento, ya sean palabras, expresiones, miradas. Las más dulces y bellas y las otras también.



Quiero compartirles este fragmento de un libro que se llama “Entre el éxtasis y la vida cotidiana” de Jack Kornfield, monje budista, doctor en Psicología Clínica y autor de varios libros. Habla acerca del respeto de padres a hijos como una perla que sienta las bases de la tolerancia y la apreciación por todos los seres humanos en la vida adulta. Lo hayamos recibido o no, nunca es demasiado tarde.


(…)“Toda persona es única y singular, expresa su propia naturaleza, incluso aquellos que son difíciles están viviendo de la mejor manera que saben vivir.



Esa noble apreciación entre adultos es la base de una sabia crianza de los hijos. Otra palabra para esta tolerancia es “respeto”.


A nuestros niños les importa mucho el respeto. Hasta los más pequeños quieren que se les respeten sus necesidades y sus miedos. Nuestros amantes, nuestros padres, nuestros compañeros de trabajo, los animales y los árboles a nuestros alrededor florecen con nuestro respeto. Ofrecer respeto es la base de ser padres como práctica espiritual. Sin conciencia y respeto sencillamente repetimos lo que nos hicieron a nosotros, actuamos de maneras condicionadas por nuestra propia crianza. Sin respeto continuamos los ciclos de heridas, vergüenza, indignidad, tensión o abandono que existieron en nuestro pasado.



Sin una perspectiva espiritual, el amor por cuidar que naturalmente todos los padres llevamos en el corazón puede verse superado por la velocidad y el materialismo de la vida moderna, por los valores invasivos de los medios, por las normas aceptadas de tensión y violencia. Sin una atención respetuosa, permitimos que los medios y las presiones modernas impongan en nuestros niños un crecimiento acelerado, olvidando proteger su dependencia y su vulnerabilidad. Perdemos la confianza de que los niños naturalmente se independizan a su debido tiempo. Sin atención a nuestros corazones nos volvemos como una generación de padres que seguían a los expertos populares y se negaban a amamantar o levantar a un niño que llora, aunque el sapientísimo instinto y el impulso de las células de sus cuerpos les pedían que abrazaran y consolaran a su hijo que sufría. Con respeto podemos ofrecerles a nuestros hijos una protección y una crianza sinceras, mientras que, al mismo tiempo estaremos poniendo los límites adecuados a su comportamiento. Nuestra enseñanza espiritual se transmitirá no sólo con palabras sino con la integridad de nuestra vida cotidiana, con la manera en que mostramos los valores más profundos de nuestro corazón.”



Espero les haya gustado y les haya tocado el corazón como a mí. Hasta la próxima!

viernes, 4 de marzo de 2011

Caricias que nutren




En sintonía con el Día de la Mujer, este martes 8 de marzo, en nuestro programa de radio “Encuentros para el Darse Cuenta” tendremos la visita de una educadora de la Asociación Internacional de Masaje Infantil. Agustina Bassi nos va a introducir en este maravilloso tema del contacto y la conexión a través del masaje, que desde los primeros días de vida del bebé deja una huella imborrable en su universo afectivo.



“El masaje es una herramienta que desde tiempos inmemoriales se utiliza para aliviar, sanar, conectar y comunicar afecto. Millones de mujeres a lo largo de la historia conectaron con sus bebés a partir del masaje, encontrándose con su sabiduría innata en lo que a las necesidades de sus hijos e hijas se refiere” nos adelanta Agustina.



El contacto piel con piel acerca, nutre, vitaliza y fortalece el vínculo mamá-bebé, le brinda herramientas concretas a la madre para ayudarlo a aliviar cólicos y relajarse emocional y físicamente. También genera un aumento de secreción de la hormona llamada occitocina, que produce una sensación de profundo bienestar en la mamá, el papá u otro adulto que da el masaje.





Asimismo es un elemento importante a la hora de enseñar al bebé a internalizar el contacto sano y respetuoso, partiendo de concepto de que el bebé es un ser en sí mismo, que puede elegir cuándo quiere y cuándo no ser tocado, por quién y de qué manera.





Finalmente, la sensibilidad de la piel es una de las funciones más importantes del organismo y se desarrolla en un estadio temprano. Esta estimulación cutánea es, de hecho, esencial para un óptimo desarrollo orgánico y psicofísico.





“El masaje infantil es un arte antiguo que conecta profundamente a los padres con la figura de su bebé; que les ayuda a entender el lenguaje no verbal de su hijo y responder con amor. El niño cuya voz es escuchada, cuyo corazón se siente satisfecho y que está envuelto en amor, es capaz también él de ofrecer cariño”.


( “Masaje Infantil: Guía práctica para el padre y la madre” de Vimala Schenider)



Los esperamos para seguir conversando acerca de este y de otros temas más este martes a las 17hs. por MantraFM , en la sección Mujeres que despiertan

jueves, 17 de febrero de 2011

"Mimos con Mamá": Un tiempo para vos y tu bebé




"Mimos con Mamá" es un espacio de encuentro, intercambio y exploración creado para facilitar, enriquecer y profundizar el vínculo mamá-bebé, destinado a mamás con bebés de 0 a 1 año.


A partir del aprendizaje del masaje infantil y de la apertura a compartir vivencias, emociones y sensaciones que puedan ir surgiendo, vamos conformando entre todas pequeños grupos de crianza.
La propuesta del taller es compartir la experiencia junto a otras mamás con sus bebés, en un ambiente de calidez, contención, apoyo mutuo y sostén emocional, facilitado por profesionales especializadas.



Las esperamos a todas!




  • Duración del taller: 5 encuentros (2hs. c/u)


  • Días y horarios: Sábados de 11 a 13hs. (este grupo comienza el sab 19/3)


  • Lugar: Olivos, Buenos Aires (Malaver altura 2300)



Si querés recibir más información acerca de estos talleres, inscribirte o hacernos alguna consulta por otros días/ horarios/grupos en Capital, envianos un email a consultas@almaplena.com.ar o llamanos:


156-262-7614 (Clr. Agustina Bassi) /153-281-7298 (Lic. Analía Arrighi)

viernes, 21 de enero de 2011

Pan y Amor. La nutrición nuestra de cada día



Los invito a dar un vistazo a la manera en que nos nutrimos y nutrimos a otros. Para empezar reflexionemos un poquito acerca de qué significa esto hoy para cada uno de nosotr@s.
“La comida material que ingerimos, que introducimos adentro de nuestro cuerpo y que entra en contacto directo con los rincones más ocultos de nuestro ser interior, es manifiestamente análoga al origen de lo que somos y de lo que devenimos a cada instante. El hecho de procurar alimento y comer –acto que repetimos varias veces al día- es tal vez la principal actividad de todo ser viviente. A través de toda la historia de la humanidad, en todas las culturas, religiones, regiones del mundo y filosofías, lo que hacemos todos es comer. Para sobrevivir. Pero también para nutrir el flujo vital constante. Nuestro crecimiento y desarrollo espiritual están íntimamente ligados al alimento. Por otra parte, todo vínculo afectivo es también alimento espiritual. De hecho, el primer vínculo humano, es decir, la experiencia de contacto que hemos recibido –o no – en brazos de nuestra propia madre, será reflejo de prácticamente todo nuestro futuro, porque aprenderemos a nutrir a otros y a ser nutridos según los parámetros de esta primera experiencia vital.
Profundamente, no hay grandes diferencias entre alimento material y alimento espiritual. Son dos facetas del mismo principio. Nos nutrimos de pan y de amor. Nos contaminamos con insecticidas o con envidia. Por eso es análogo que contaminemos el planeta o que comamos comida energéticamente vacía.
En estas épocas de fast-food y de distancia con nuestro ser esencial, el tiempo se va convirtiendo en un bien escaso, y ya no disponemos de él para ocuparnos de las necesidades básicas ni de los placeres del cuerpo y del alma. Desatendemos la calidad de nuestras relaciones, nuestros afectos y nuestros sueños, tanto como la calidad de lo que comemos y de lo que damos de comer a nuestros hijos.
La contaminación planetaria, la distancia que zanjamos respecto a nuestros mundos interiores, la femineidad lastimada en casi todos sus aspectos y la necesidad compartida de producir más, de consumir más y de tener más dinero para seguir consumiendo, nos arroja a una realidad paradójica cuando nacen los niños. Porque a pesar de que las mujeres producimos cantidades infinitas de leche materna, que es riquísima para el bebé humano, dulce como la miel e impregnada de todo el abanico de sabores que las madres ingerimos en nuestra alimentación cotidiana, no la ofrecemos.
Cocinar y dar de comer es como dar calor y cobijo, con esa energía subterránea que se libera cuando alimentamos al otro. En el acto nutricio aparece también la femineidad ardiente colmada de sensaciones agradables y es el momento ideal para convertirlo en un ritual sagrado que nos invita a comunicar, compartir la vida cotidiana y lograr el encuentro humano.” (La revolución de las madres de Laura Gutman)
Creo que vale la pena revisar cómo nos nutrimos, por qué lo hacemos así y no de otra manera. Qué nos pasa a la hora dar y por qué necesitamos tanto recibir. Y fundamentalmente darnos la oportunidad de elegir, hoy aquí y ahora, lo más concientemente que podamos, cómo queremos vincularnos con nosotros mismos y con los demás.

lunes, 3 de enero de 2011

¿Qué necesitan nuestros bebés­?



Si nuestros bebés pudieran hablar quizás esto es lo que nos dirían:
“Mamá, he llegado a ti trayendo dentro de mi alma sutil vibración de vida y en mi corazón semillas y espacio para que crezcan. Desde que estoy en tu panza te escucho, te siento, te quiero. Anhelo desde tus brazos iniciar mi aprendizaje, aquel que me llevará a crecer, caminar y volar. Soy muy sensible al entorno, necesito mucho amor. Que tú y papá me acaricien y abran su corazón al amor que yo les traigo. Que me miren, que me observen, que penetren mi mirada y comprendan mi lenguaje que está libre de palabras. Que acaricien mi cuerpo pequeño, inmaduro, dependiente y me ayuden tiernamente a crecer dentro de él. Para mí todo es diferente ahora, de cuando estaba en tu panza, de cuando vivía en el cielo, y mientras voy aprendiendo de mis nuevas experiencias necesito leer en sus caras, en su voz y en sus caricias, que me quieren, que les gusto y que disfrutan conmigo. Me encanta escuchar sonidos, yo los distingo muy bien: esa voz es de papá, la suave es de mamá. De los dos yo necesito que permitan que en mi espacio crezcan aquellas semillas que traigo en el corazón, con su afecto, sus palabras y la risa de los dos.”

Extraído de “Mamás de la Nueva Era” de Adela Aguirre


Muchas veces las mamás nos preguntamos qué es lo que tenemos que ofrecerles a nuestros pequeños para que crezcan sanos, fuertes y felices y generalmente las recomendaciones, señalamientos y teorías de todo tipo nos desorientan con tanta información.

Desde mi experiencia personal y profesional creo que lo más esencial para poder satisfacer las necesidades de un bebé es conectar con nuestra intuición femenina y no tanto con nuestra racionalidad y nuestros saberes intelectuales. Claro que no siempre es fácil. La mayoría de nosotras no estamos acostumbradas a darle crédito a este modo sutil de percepción de la realidad porque socialmente está desvalorizado y nos entrenan desde muy chicas para desoírlo.
Si una mujer está lo suficientemente acompañada y sostenida es capaz de sentir en sí misma las sensaciones de su bebé. Existe una comunicación a nivel energético, no verbal, tan profunda como maravillosa entre esos dos seres que hace poquito habitaban un mismo cuerpo.
La llegada de un hijo siempre es una nueva oportunidad que nos regala la vida para redescubrirnos como mujeres, revisar antiguas creencias, deshacer prejuicios, volver a nuestras raíces, crecer, madurar, expandirnos y evolucionar. De nosotras depende aceptar o no el desafío.

viernes, 2 de julio de 2010

Redes de apoyo entre mujeres



No me cabe ninguna duda que los seres humanos estamos diseñados para vivir en comunidad. En cambio la modalidad que impera en las grandes ciudades modernas, da prioridad a las familias nucleares, prefiriendo aún más a las familias constituidas por una sola persona. Este sistema suele generar buenos frutos económicos, al menos para unos pocos.

Por otra parte, la mayoría de las mujeres modernas hemos elegido terminar una carrera universitaria o lograr un buen puesto de trabajo, en lugar de tener una vida semejante a la de nuestras madres y abuelas.
Pero cuando –casualmente y contra todos los pronósticos- nace un niño, la soledad y el desconcierto para las madres es moneda corriente. Porque no hay comunidad que nos avale, nos sostenga, nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier necesidad, física o emocional.

Muchas de nosotras pretendemos atravesar la maternidad utilizando los mismos parámetros con los que estudiamos, trabajamos, tomamos decisiones, luchamos, nos hacemos valer, generamos dinero, elaboramos pensamientos o practicamos deportes. Confiamos en que la maternidad no podría ser más compleja que lidiar con cincuenta empleados a cargo todos los días. Sin embargo...solemos comprobar que se trata de otro nivel de complejidad.
La mayor dificultad consiste en “dejar el mundo real” para “ingresar en el mundo onírico” de la fusión mamá-bebé, y aunque cada una de nosotras reacciona en forma diferente durante el puerperio, sólo en la medida en que estemos bien sostenidas, estaremos en condiciones de sostener al bebé.

Hoy no tenemos aldea, ni comunidad ni tribu ni vecindad en muchos casos. A veces tampoco familia extendida. Pues bien, necesitamos crear apoyos modernos y solidarios. De lo contrario no es posible entrar en fusión con el bebé. No es posible amamantarlo, ni fundirse en sus necesidades permanentes.

Las mujeres tenemos que organizarnos. Una posibilidad es crear grupos de apoyo, o de encuentro, o grupos de crianza abiertos para que las madres encontremos compañía con nuestros hijos en brazos, comprensión de nuestros estados emocionales y aceptación de nuestras ambivalencias.



Laura Gutman


lunes, 28 de junio de 2010

Maternarte: Grupos de Crianza


“Maternarte” nace atendiendo a una necesidad cada día más creciente que tenemos las mujeres que nos convertimos en mamás en esta época de encontrar lugares de refugio, de amparo, de sostén emocional, en medio de la demanda incesante y el ritmo cotidiano.

Es un espacio abierto de contención, calidez, escucha y apoyo mutuo, en donde nos permitimos explorar juntas ese indescriptible universo de sensaciones, sentimientos, mandatos, mitos y creencias que todas tenemos acerca de la maternidad y de quiénes somos verdaderamente.

Nos encontramos semanalmente y en grupos chicos mamás recientes con sus bebés y niños pequeños para compartir, además de un tecito caliente y algo rico, nuestras viviencias y experiencias en este proceso de “ser mamá”: alegrías, temores, tristezas, soledades, silencios, incertidumbres y aprendizajes vitales.

Cada encuentro es único, todas son bienvenidas y mi intención es que cuando volvamos a casa, todas nos sintamos un poquito más aliviadas y disponibles para dar y disfrutar lo mejor de nosotras mismas.


Si querés consultar acerca de los días y horarios de estos grupos o para inscribirte, podés enviar un mail a maternarte@almaplena.com.ar o comunicarte al 15-3281-7298 (Lic. Analía Arrighi)




lunes, 19 de octubre de 2009

El día de mamá, todos los días


El día después de los festejos comerciales y los saludos convencionales, mi pequeño y sentido homenaje a todas las mujeres que cada día despliegan su ser maternal, lo más amorosamente que pueden, con los pocos o muchos recursos que cuentan y alentadas por una misteriosa fuerza, increíble y poderosa, que cuando emerge nos vuelve capaces de sortear cualquier obstáculo y superar cualquier limitación.
A todas ellas, a mi querida madre y abuela que desde el cielo me acompañan y guían en esta búsqueda personal, desde lo más profundo de mi corazón: FELIZ DIA.

“Hacemos la revolución cada mañana cuando despertamos sudando envueltas en el cuerpo del niño pequeño. Cuando la divinidad femenina se hace presente a través del alimento que ofrecemos. Cuando organizamos los rituales familiares de comida, baño, limpieza, orden, palabras, explicaciones, verdades nombradas, diálogos abiertos, compresiones compartidas y sueños soñados. Cuando somos anfitrionas de las celebraciones. Cuando cada día compartido y cada noche de descanso hacen parte de la nutrición afectiva. Cuando brindamos porque estamos vivos. Cuando el poder susurrante del agua nos adormece y el poder hipnótico del fuego nos vitaliza.

Las madres hacemos la revolución cuando recuperamos nuestros rituales ancestrales, cuando defendemos los espacios íntimos, cuando hacemos silencio, cuando recordamos que somos la tierra y somos el cosmos. Cambiamos el mundo cuando conservamos el valor sagrado que tienen los pequeños actos de intercambio humano.

La revolución de las madres acontece cuando nos dejamos fluir por la energía de las trece lunas de cada año. Cuando nutrimos, alimentamos, sanamos, atendemos, esperamos y estamos abiertas y receptivas para con los demás.

No importa que hayamos tenido vidas difíciles. Cada día es una nueva oportunidad para mirar a un niño y saber que está deseoso de alimentarse con nuestra sustancia materna. Tampoco importa si se trata de un hijo propio o un hijo ajeno, porque ellos siempre permanecerán receptivos a los cuidados amorosos. Todos los niños saben que existe un ámbito generoso y caliente latiendo en el corazón de cada madre, potencialmente útil y nutritivo para ellos
.”
Laura Gutman, "La revolución de las madres"

viernes, 18 de septiembre de 2009

Las mujeres y el poder de la nutrición


"Tenemos los pechos para amamantar, tenemos los brazos para acunar, tenemos palabras para explicar, tenemos un cuerpo para cobijar, tenemos el útero para recibir, tenemos brillo interior para resplandecer, tenemos orden para organizar, tenemos la paciencia para esperar, tenemos la profundidad para comprender, tenemos la alegría de enseñar, tenemos la constancia para ver crecer, tenemos la locura de morir para parir y de renacer para vivir, tenemos la imaginación de los sueños y la transparencia del universo para compartir.

Depende de la decisión consciente de cada mujer, que todo individuo que entre en contacto con nosotras continúe su viaje más y mejor nutrido después de habernos relacionado. Las mujeres estamos hechas a imagen y semejanza de la tierra: generosas, húmedas, fértiles y receptivas. Y si ese no fuera el caso, revisemos la distancia que hemos erigido entre nuestro "yo interno" y nuestro "yo engañado". Porque se trata de una equivocación que merece ser reparada."


Laura Gutman, "La Revolución de las madres"